¿Sabes cómo bajar las tasas de interés bancarias? si la respuesta es no, lee esto

Por años el Estado chileno no ha definido las políticas económicas que incrementen la competencia bancaria. Esto se ha traducido en altas tasas de interés. Sin embargo, las verdaderas causas son menos aparentes de lo que parecen.

Imagen de Sergio Zúñiga
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28 de Agosto, 2011 09:08

Hoy día, si Ud. solicita un crédito en pesos de menos de menos de 4 millones de pesos a más de 90 días, se encontrará con que la tasa de interés promedio (llamada interés corriente) es de 33.64% anual, y que la tasa máxima convencional es de 50.46% anual. Esta es la tasa promedio multiplicada por un factor de 1,5. Si alguna institución le cobra más que la tasa máxima convencional, esto es considerado una usura, y es penado por Ley.

                Una tasa de 50% anual de interés es muy alta, aquí y en cualquier parte del mundo. Pero la verdad es que muchos chilenos pagan hoy esta tasa. El problema radica en que los Bancos obtienen el dinero pagando mucho menos del 10% anual, y terminan cobrando un 50% a sus clientes. Esos diferenciales aparentemente no tienen una explicación razonable.

                Recientemente se han escuchado algunas ideas de cómo bajar las tasas, pasando por reducir el factor de 1,5 a un número inferior, digamos a 1,2, lo que automáticamente reduciría la tasa máxima a 40,37%. Pero las tasas seguirían altas, ya que la tasa promedio es alta. Además, un número importante de personas serán excluidas del crédito, al considerarse que su riesgo es alto, y la tasa de interés máxima no compensa ese riesgo. Otra alternativa que se ha planteado es que cada persona se ‘autopreste’ dineros provenientes de sus propios fondos de pensiones en las AFP. También se ha propuesto que a las personas que hayan pagado oportunamente sus créditos, se les devuelva al final todo el interés cobrado en exceso.

                Lamentablemente todas las propuestas anteriores no están apuntando al fondo del asunto, puesto que lo que se necesita es aumentar la competencia en el sector bancario. Es claro que los bancos chilenos no compiten en lo que realmente importa. Además, es claro que las autoridades a partir de los años 90 a la fecha no han implementado las medidas necesarias para que esto ocurra. La explicación de esta inacción se encuentra en la Teoría de la Elección Pública (Public choice theory), desarrollada fundamentalmente por el premio nobel James M. Buchanan.

                Buchanan sostiene que el comportamiento de burócratas y políticos es guiado por el cumplimiento de sus propios intereses en primer lugar, y que sólo después buscarán realmente el bienestar social. Lamentablemente, este accionar necesariamente genera costos a los ciudadanos, y a la sociedad en su conjunto.

                Cualquier profesional que llega a ocupar un cargo de regulador de la actividad bancaria (a través de un organismo del Estado) se enfrenta a la decisión de imponer mayor competencia bancaria, lo que desagradará a las Asociaciones de Banqueros, o ganarse sus favores, permitiendo que éstos continúen disfrutando de prerrogativas, en perjuicio de los acreedores.

                El problema es que el trabajo en los organismos de Estado generalmente es mal pagado y la estabilidad laboral escasa, dados los vaivenes electorales. En consecuencia, la lógica del burócrata es acceder rápidamente a un trabajo otorgado por las empresas supervisadas, con mejores expectativas de remuneración y estabilidad. A esto hay que agregar que el burócrata además posee información privilegiada de las acciones del regulador. Entonces desaparecen los incentivos para que el supervisor haga un buen trabajo, ya que como maximizador racional de su propia utilidad, estará tratando de ser contratado por los supervisados. Es decir, las empresas reguladas ‘capturan’ a la institución que la debe supervisar.

                La evidencia muestra que para los regulados es mucho más rentable pagar por lobby político, evitando que el regulador introduzca reformas que favorecen a la sociedad, tales como la mayor transparencia y competencia. Por ejemplo, en los Estados Unidos, donde los profesores básicos y medios son prácticamente inamovibles, los gremios de profesores son los mayores financiadores de las campañas políticas tanto de demócratas como de republicanos. En Chile vemos que es muy común que ex-presidentes del Banco Central y Superintendentes se integren rápidamente a trabajar en las empresas que anteriormente fueron supervisadas por ellos. También ocurre en regiones con los Seremis, por ejemplo.

                En resumen, la teoría de la elección pública proporciona explicaciones de la escasa competencia bancaria en Chile, lo que se traduce en altas tasas de interés. Un marco institucional apropiado puede asegurar que nuestros burócratas harán realmente lo que se supone que deben hacer. En este sentido, una posibilidad es que se concrete un proyecto de Ley por el cual se establece que en el caso de funcionarios públicos de cargos relevantes, debe transcurrir un número mínimo de años para que pueda ingresar a trabajar para las empresas que fueron anteriormente reguladas por él. Luego, Buchanan nos muestra que las reales causas de las altas tasas de interés en Chile son menos aparentes de lo que parecen.

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