La abstención cruza longitudinalmente a todas las clases sociales

Uno de los principales resultados de las recientes elecciones municipales 2012 fue el 60% abstención que se registró. Un fenómeno que se dio en las primeras elecciones con voto voluntario e inscripción automática en Chile.
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27 de Noviembre, 2012 08:11
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René Jofré, Sicólogo y experto electoral. Analista político Fundación Chile 21

1.- ¿Cómo se explica esa baja participación?

Desde mi perspectiva, esta baja participación podría tener tres explicaciones, aunque es temprano todavía para ser concluyentes, o decir que un sólo factor puede ayudar a comprender todo.

Lo primero, es que esta abstención no es muy distinta a la que tienen los países con sistema de voto voluntario en elecciones municipales o de carácter local. Es decir, no es muy distinta a la abstención que hay en España, Francia, Inglaterra, Suiza o Colombia.

Lo que ocurre es que en elecciones municipales es más alta la abstención y luego en elecciones presidenciales existe una mayor participación. Esta primera hipótesis, señala que este sería un comportamiento propio de países que tienen sistema de voto voluntario.

Una segunda hipótesis que anda dando vueltas es que la baja participación sería un síntoma más del desprestigio y desafección que existe respecto a las instituciones políticas. Aprovechando que hay voto voluntario, la gente muestra su desafección no concurriendo a votar. Creo que algo de esto hay, pero no lo explica todo.

Hay una tercera explicación, interesante de indagar, que es el efecto que puede tener el sistema neoliberal en la sociedad chilena. Se ha producido un viraje socio-político entre quienes buscan su integración a la sociedad vía el mercado o la promesa del mercado, y quienes buscan su integración vía redes comunitarias, sociales o públicas.

En el primer caso estaríamos frente a aquella persona de un estrato social bajo que junta plata para comprarse la entrada para ir al estadio y por lo tanto, esa es su vía de integración. En el segundo, la persona que no pertenece al estrato social bajo, que es más aspiracional y probablemente trabaja en un mall o tienda, o presta servicios, junta el dinero para ir a un concierto musical, por ejemplo, de Luis Miguel, y en lo posible en buena ubicación. Y también está aquel que, teniendo una casa en la playa decide no votar.

La abstención crea un fenómeno que cruzaría longitudinalmente a todas las clases sociales. Y los que votan, son aquellos que prefieren integrarse no sólo vía el mercado, sino que también a través de redes comunitarias, sociales o políticas.

2.- ¿Quiénes se abstuvieron en mayor medida? ¿Es posible realizar un análisis desde el género?

No es posible saber con exactitud quienes se abstuvieron. Por ejemplo, en el caso de los jóvenes se requiere una encuesta o estudios de análisis cualitativo posterior, lo mismo para saber el comportamiento de la mujeres, porque ya no tenemos el sistema de separación de mesas hombres-mujeres. Sin embargo, el voto tiene una posibilidad de ser mirado desde una perspectiva etaria, pero eso requiere de más tiempo.

Hay dos factores explicativos que han circulado en estos días. Uno sería la famosa teoría del sesgo de clase, donde las comunas ricas votarían más. Y, desde mi punto de vista el sesgo de clase tiene algo de incidencia, pero no toda la que distintos autores han mostrado.

También la competitividad ha salido fuertemente en el análisis al preguntarse si fue más o menos reñida la elección. Aunque es relativo, éste sería un antecedente que cobraría fuerza en relación al sesgo de clase. Creo que se debe indagar más respecto de ello.

3.- Pensando en las elecciones parlamentarias y presidencial del próximo año ¿Cuáles son las consecuencias de la falta de participación y cómo se puede revertir ese 60%?

En la elección presidencial, al ser un proceso más político, nacional y más amplificada por los medios de comunicación, porque se ponen en juego muchas más cosas, votará más gente. ¿Cuánta más gente? No me aventuraría a dar una cifra.

Las parlamentarias se realizarán en conjunto con la elección presidencial y el efecto chorreo de ésta última le servirá a la parlamentaria. Aunque si la elección parlamentaria fuera sola, mucho me temo que votaría menos gente que en la reciente elección municipal, porque la desafección, el enojo con la clase política es muy fuerte, lo que se expresa mayoritariamente en el Congreso que tiene un sistema binominal.

En consecuencia, podríamos decir que votará más gente. Habrá nuevamente llamados a la abstención activa, que es hacer campaña para no votar, como lo hizo Eloísa González y que es una posición válida y legitima bajo el sistema de voto voluntario. Cuando el voto fue obligatorio el malestar se expresaba votando nulo; también existe la abstención pasiva, donde la gente es indiferente a los procesos eleccionarios.

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