Opinión: El periodismo y su función social, ante el quiebre ético y moral de los políticos

Cuando las personas, grupos o comunidades no ven expresados sus intereses y necesidades por no tener acceso a medios creíbles para informarse, invariablemente terminan por no sentirse parte y entender que han sido dejados de lado. 

Imagen de Andrés Gillmore
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22 de Marzo, 2015 00:03
FOTO: Galería Flickr (cc) Sebastian

Recuerdo perfectamente en los inicios de la revolución ciudadana hace ya unos cuatro años atrás, cuando se marchaba en contra de HidroAysén; cuando organizamos con la Corporación Costa Carrera (Asociación de empresarios Turísticos y dueños de tierras de la Cuenca del Baker-Aysén) con algunas organizaciones civiles de Santiago y con Luis Mariano Rendón de Acción Ecológica lo que se podría decir fue la gran marcha en contra de HidroAysén en Santiago por los derechos ciudadanos de las regiones, que congrego a más de ciento cincuenta mil personas esa noche de invierno en Santiago con el objetivo que concretamos, de entregar en la Moneda una carta detallada de la realidad de Aysén y lo nefasto del proyecto HidroAysén.

Cuando nos acercamos con el camión que lideraba la marcha a la Universidad de Chile que estaba en toma; invitamos a la Presidenta de la FECH Camila Vallejos para que dijera algunas palabras y aprovechara la oportunidad. Desde ese entonceslos estudiantes iniciaron sus demandas que perduran hasta el día de hoy. Ella está en el Congreso y HidroAysén no se ha podido concretar por el momento; se podría decir históricamente que, en ese entonces, a mediados del 2011 Chile cambió definitivamente. Nada volvió a ser como antes, iniciándose el despertar ciudadano luego de un largo y profundo letargo.

Todo lo que se había enconado desde el gobierno de Eduardo Frei-Ruiz Tagle, con su abuso de poder al imponernos una matriz energética con el gas argentino, solo porque era un buen negocio para algunos, pero que destruyó a la gran mayoría de los industriales que hicieron la reconversión. Perdimos definitivamente la pelea ante la contaminación ambiental. Ricardo Lagos administró el país lleno de escándalos bien acallados, de los grandes negociados y concesiones que destruyeron Ferrocarriles del Estado para beneficiar a los camioneros y las grandes autopistas. Michelle Bachelet prometió una democracia participativa y una regionalización efectiva y no cumplió con su promesa de campaña. Además heredó de Ricardo Lagos el Transantiago y a sabiendas de sus incongruencia lo puso operar y se fue de vacaciones al lago Caburga. Remató definitivamente con una política energética negativamente devastadora, llena de arreglines con las transnacionales. Cuando asumió Sebastián Piñera prometió que ahora sí se harían las cosas bien. Seguimos igual o peor en lo que se refiere a políticas públicas y los negociados con las transnacionales incrementaron aún más y fueron más indecentes y permisivos que nunca con nuestros recursos naturales. De pasada nos enteramos que había regiones desechables y que el Congreso estaba intervenido por grupos económicos. Piñera tuvo la desfachatez de declarar sin decir agua va y muy suelto de cuerpo ante la cámara, “que la educación era un bien de consumo”. Se podría decir que no había que ser muy inteligente para entender que la realidad no daba para más. Los que tenían que hacer algo por mandato constitucional no hacían nada, porque todos a decir verdad eran la parte esencial del problema y estaban muy acomodados; grupos económicos, gobiernos, congreso, políticos, partidos políticos y muy lamentablemente la prensa, que a sabiendas de lo que sucedía se arrimaron al poder, al lobby y se dejaron querer.

La prensa y el periodismo en todas sus formas es el puente de plata entre la ciudadanía y los gobiernos, es la base de sustentación de toda democracia que se precie; los medios y los periodistas en general deben respetar estos formatos, si no quieren ser considerados simplemente el sustento de una democracia dictatorial. Nada es más indecente cuando el periodismo olvida su función.

Hoy en día si no fuese por los medios alternativos que funcionan en Internet como esta misma Cadena de Diarios Ciudadanos Mi Voz, cumpliendo una función social de gran proyección tratando de nivelar la cancha en lo que a información se refiere; la verdad verdadera del mundo ciudadano en la actualidad no existiría y seguiríamos a merced sin voz alguna ante los grupos económicos y de un parlamentarismo permisivo y poco ético, sin ninguna posibilidad de contrarrestar eficientemente la insuficiencia del modelo comunicacional que nos han impuesto los intereses creados.

El ostracismo y la entrega del periodismo en Chile a los grupos económicos como estrategia de intervención del mundo social, es el reflejo condicionado que hemos heredado de la dictadura de Pinochet, que ha hecho que nuestra democracia sea extremadamente débil en la actualidad, desbalanceada y totalmente permisiva ante el abuso de poder que por tanto años se nos ha impuesto, por esos mismos resabios dictatoriales como una manera de permanecer y perpetuarse.

Los grandes medios han sido engullidos por los poderes económico en todo orden de cosas, produciendo una dicotomía y un vacío tan grande, que permitió el surgimiento de las malas prácticas políticas, parlamentarias y empresariales, destruyendo nuestra sociedad a niveles insospechados y que estaban muy solapadas en los más sórdidos subterráneos; llegándose a niveles tan poco éticos, que muchos de los periodistas reconocidos como rostros que cumplen una función social con una supuesta credibilidad y transparencia en lo que informan, de una u otra manera se han entregado a los grupos económicos. Unos comprados por la industria del Retail para ser rostro de campañas; otros más intelectuales optaron por que les financien cursos de posgrado y doctorados en el extranjero, para luego los dos grupos ponerse a disposición de los intereses que los financiaron, abusando de la cotidianeidad informativa para favorecer a los grupos de poder escondiendo la realidad.

El periodismo como objetivo de vida cumple una función social muy vital e imprescindible para el fortalecimiento de la sociedad y la democracia como un todo, su buen hacer incide de forma directa en el establecimiento de una comunicación pública libre y veraz, influenciando los gobiernos como representantes del mundo ciudadano, para hacer las cosas bien y de acuerdo con las regulaciones constitucionales, si dejan de cumplir su función de fiscalizar y ordenar, lisa y llanamente el sistema se cae totalmente produciendo desbalance; por eso son considerados como "el cuarto poder" sumándose a los poderes ejecutivo, judicial y legislativo.

Los temas políticos deben ser tratados abiertamente, las decisiones deben reconocerse como justas y aceptarse como legítimas, pasando necesariamente por el filtro periodístico de autenticidad, en eso se orienta y se justifica precisamente el rol del periodismo responsable en una sociedad democrática. Cuando las personas, grupos o comunidades no ven expresados sus intereses y necesidades por no tener acceso a medios creíbles para informarse, invariablemente terminan por no sentirse parte y entender que han sido dejados de lado y que solo se usufructúa de sus debilidades para sacarles dinero y eso sociológicamente hablando es muy peligroso y dan pie para que un innumerable número de malas prácticas y en todo tipo de cosas se concreten, transformándose en un caldo de cultivo empoñoso  para la revuelta social.

La exclusión comunicacional que hemos tenido que soportar por los medios tradicionales durante décadas, ha sido tan insidiosa, punitiva y desintegradora de nuestra sociedad, que ha producido una gran marginación social, al colocar a ciertos grupos en una especie de interdicción, generando mucha frustración y una anomia peligrosa y destructiva.

La comunicación democrática tiene que tener un sentido de representación social, que va mucho más allá de los grupos de poder que compiten electoralmente por el gobierno o por hacer negocios. El periodismo moderno debe hacerse cargo de los nuevos pluralismos para la representación ciudadana de las ideas, jamás de las ideologías y ante todo deben ser inclusivos en su labor informativa, en torno a lo que representan sus funciones básicas como un ente fiscalizador ante la creación de riqueza y las diversas políticas de desarrollo. Si los medios y el periodismo en general dejan de lado a un solo grupo desde sus diferencias por medio de la indiferencia y el dejar hacer, estará traicionando la sociedad que representa.

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