Agujeros negros: Los verdaderos monstruos del espacio

14 Junio 2021
Curiosidad, misterio, temor, incredulidad e insignificancia. Varias de estas sensaciones, sino todas, se agolpan en los seres humanos a la hora de hablar sobre los secretos que esconde el universo. Especialmente, cuando se trata de fenómenos como los agujeros negros, antimateria y materia oscura.
Daniel Carrillo... >
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Crítica Literaria, Ciencia, Literatura. Foto: Unsplash

Sin duda no se trata de un tema sencillo, pero el doctor en Ciencias Físicas, investigador, divulgador y académico de la Universidad de Concepción, Fernando Izaurieta, asume la misión de explicar en forma entretenida y accesible en qué consisten estos portentos espaciales. Lo hace en Agujeros negros. Destructores del tiempo (Editorial Planeta Chilena, 2021), su primer libro, que invita a “asomarse” al interior de estos fenómenos, de la mano de los hallazgos y reflexiones de físicos como Albert Einstein y Stephen Hawking. Y también de otros nombres más desconocidos, como el de Karl Schwarzschild, quien fascinado tras asistir a un charla de Einstein en Berlín, resuelve sus complejas ecuaciones gracias a “un desarrollo matemático genial” que le envía por carta. Lo más sobresaliente es que esa misiva viene franqueada desde el frente ruso en plena Primera Guerra Mundial: Schwarzschild era un soldado en combate, además de físico.

Junto con estos aspectos poco conocidos de la historia de la Teoría de la Relatividad General de Einstein, el físico teórico penquista marca un sello personal en esta obra. Esto, principalmente dado por el uso de un lenguaje y un estilo más cercano para un público no científico. Así, en estas 249 páginas entrega diversos ejemplos y analogías, incluyendo versos de Violeta Parra y Vicente Huidobro, además de elementos como el vino o el cochachuyo.

Todo ello, para dar cuenta de estos verdaderos monstruos del espacio, muy lejanos eso sí de la imagen de una densa esfera oscura circulando por el universo, sino que más bien entendidos como una zona de espacio-tiempo demasiado curvada como para que lo que suceda en su interior pueda tener algún impacto fuera de ella.

Según destaca el autor, Chile es privilegiado para llevar adelante una “caza” de agujeros negros, por su ventajosa posición para observar el centro de la galaxia, en la constelación de Sagitario. En ese lugar se ubica un punto desde el que se reciben emisiones de radio muy intensas. "Cuando enfocamos nuestros telescopios hacia ese punto, vemos un espectáculo extraordinario. Vemos otros soles orbitando una región oscura del espacio a más de 18 millones de kilómetros por hora (…) Ese algo oculto en la oscuridad es un monstruo gigantesco de más de cuatro millones de veces la masa de nuestro sol”, explica Izaurieta. 

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