Chile: Futuro Esplendor

Chile: Futuro Esplendor

22 Marzo 2021
No somos pocos los que podremos responder ante las próximas generaciones, que en este momento crítico del país dimos nuestro mejor esfuerzo por resistir.
Robert Weissohn >
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No estuvimos solos los que trabajamos por la opción “rechazo” en el plebiscito constitucional, pero no fue suficiente para lograr el objetivo que nos propusimos. Resistir la presión combinada del gobierno y la oposición fue imposible. Requiere de una enorme fortaleza y de muchos recursos. Aun así, uno de cada 5 chilenos advirtió el peligro que se nos viene encima y votó rechazo. No somos pocos los que podremos responder ante las próximas generaciones, que en este momento crítico del país dimos nuestro mejor esfuerzo por resistir.

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Perdimos la batalla cultural, tal como advirtiera ya en 2007 Axel Kaiser en su libro “La Fatal Ignorancia”. Nos confiamos en que el buen desempeño económico del país sería un antídoto contra la insensatez. Nos despreocupamos de las ideas y nos dedicamos a trabajar. Lentamente y sin que prestáramos la debida atención, el relato igualitarista de corte socialista se fue difundiendo en los mismos colegios y universidades a los que asisten nuestros hijos, además de los medios comunicación tradicionales que se encuentran completamente colonizados por la izquierda. Así, el relato se impuso por sobre los hechos y no tuvimos la determinación ni nos preocupamos a tiempo de estudiar y difundir la base conceptual sobre la que se asienta una sociedad abierta.

Tal vez ya sea demasiado tarde para impedir el desastre inmediato, pero la obscura noche que se avecina hará evidente las falacias difundidas por el relato de la izquierda, brindándonos una gran oportunidad de lograr que nuestro país retome prontamente el camino de libertades que nunca debió abandonar. El extraordinario desarrollo que experimentó nuestro país en las últimas décadas como producto del proceso liberalizador llevado a cabo por el gobierno militar, crearon condiciones y expectativas que son irreversibles. De ser uno de los países más pobres de Sudamérica, llegamos a tener el más alto ingreso per cápita y fuimos tomados como un ejemplo para todos los demás. No es posible volver atrás. La gente no permitirá un retroceso en su nivel de vida, porque en una economía desarrollada y globalizada, el estatismo simplemente no funciona.

Y ha sido tal el derroche que los “fondos de reserva” ya se agotaron. Por lo tanto, todo lo que hagan los gobiernos en lo sucesivo, tendrá una respuesta negativa inmediata. El deterioro será tan evidente que ni los mejores apologistas del estado podrán ocultarlo.

El desprestigio en que han caído los políticos favorecerá también poder lograr un mayor control de la ciudadanía sobre el Estado y el triunfo final del liberalismo no podrá ser detenido porque es la única doctrina compatible con la naturaleza del hombre y del mundo. Como señala Rothbard, “Únicamente con la libertad puede alcanzar el hombre la prosperidad, la realización y la felicidad. En pocas palabras, el libertarianismo triunfará porque es verdadero, porque es la política correcta para la humanidad, y finalmente la verdad vencerá.”

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