Partidismo a personalismo: La verdadera transición

06 Enero 2021

Lo único cierto para el 2021, en este páramo de incertezas, es el calendario electoral. Lo demás será discutible, postergable, descartable e impredecible.

Roberto Bravo >
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Se incrementaron en pandemia, pobreza y cesantía, los contagios siguen, el virus muta, las vacunas llegan de a poco, el gobierno paralizado y los presidenciables en carrera.

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Lo único cierto para el 2021, en este páramo de incertezas, es el calendario electoral. Lo demás será discutible, postergable, descartable e impredecible.

Toda organización tiene a su haber, preocupación por satisfacer necesidades a través de bienes y/o servicios, buscan proyectarse en el tiempo para tributar a los recursos dispuestos en sus fines. Podemos abundar en caracterizarlas, sin embargo, una que se agotó y no da señales de replantearse, es la política; no hay fines y los recursos no tributan.

Un poco de ciencia serviría para conocer de primera fuente, conceptos, procesos y técnicas que se aplican a los requerimientos de los organismos, con tal de mantener el equilibrio y la vida. La ciencia ampliando el acervo y a disposición de ser aplicada a solucionar problemas -vacunas entre otros-, donde las conjeturas, control de variables y la interpretación de resultados, son rigurosamente tratados. Las investigaciones en ciencias sociales son multivariadas y de suyo complejas, no se controlan variables, por lo que las inferencias y los resultados, son siempre susceptibles de interpretaciones; lo anterior no significa que su valía sea menor, por el contrario, rigor y método son sus determinantes.

Quienes operacionalizan la política, no dan con el análisis requerido, que dé cuenta de su estado actual y proyección. Se quedaron sin materia prima, los generadores de ideas, necesarias para el diagnóstico y el relato, se alejaron de lo cotidiano y la reflexión; la dinámica social los sobrepaso. Antes de la caída del Muro de Berlín y el colofón de la Guerra Fría, el discurso político estaba cargado de ideología. Eso se esfumó, el discurso es opaco, se vació de ideas, lo colonizó el cosismo con la inspiración de Groucho Marx.

El calendario electoral determina la dinámica política. Los candidatos lucharán por mantenerse en las encuestas, instrumento que los catapulta o sepulta. Desde los municipios, sueñan con una carrera presidencial y hay quienes, con legitimidad endosada, colocan su caballito en el partidor. Con los días contados en sus cargos y sin opción presidencial, presentan disponibilidad en la constituyente, el Ministro Walker sale del gabinete, para defender la privatización del agua y sus intereses. Cierran esta oferta de disponibilidades, quienes practican la política sacramental, por lo que esperan, rezo mediante, ser ungidos para entrar en carrera.

La representación de los partidos está en su peor momento, pocos se identifican con ellos, ni siquiera con un sector. El clivaje izquierda-derecha, que sirvió para aumentar artificialmente la representación y concitar voluntades, hoy no sirve, no existe.

En campaña apelaran, como siempre, a re-encantar; como si la relación de la política con los ciudadanos fuese de afectos. Como todo se ha mercantilizado, les debe parecer que endosar liderazgo a un candidato(a) es una presentable decisión. Que José Miguel y Álvaro se traguen el sapo y ante las cámaras asientan la imposición de Paula, no quiere decir que ante la menguada militancia del arrasado PS, asientan de veras.

No contribuye que los partidos usufructúen de lo que fueron y que los políticos cada vez hagan menos política. La sola construcción de poder, arriesga la hegemonía de idearios, no siempre dispuestos para servir intereses colectivos.

En 16 años, Bacheletismo y Piñerismo, desde la perspectiva de los partidos y sus liderazgos, ¿han sido una contribución a la política?. Recordar que un arrebato de egocentrismo, nos salvó del republicano Laguismo.

En la década que comienza, las reminicsencias de lo que alguna vez fuera un sistema, remedo de la Polis de los Griegos, es lo que está en juego. Se verá si la crisis evidenciada por la pandemia, es insumo suficiente para el surgimiento de un nuevo sistema.

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