La acusación de discriminación que enfrenta a una madre contra la Armada

La acusación de discriminación que enfrenta a una madre contra la Armada

20 Mayo 2017

Laura Fontana afirmó que su hija asistió dos años y medio al mismo jardín sin ningún problema, sin embargo, esta situación cambió en estos meses con la llegada de una parvularia y una nueva directora del establecimiento.

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“No podía creer que me hubiera enfrentado a una situación así en un lugar que era nuestra zona de confort, para mi hija el jardín es un lugar donde se sentía protegida, sabíamos que sus ‘tías’ la querían y que la aceptaban como era. Pero algo pasó, la directora del jardín entró a la sala y la vio durante tres días en su momento más cúlmine y decidió que se le acortara la jornada”, de esta manera, confiesa aproblemada Laura Fontana la difícil situación que atraviesan actualmente como familia.

Resulta que su hija, María Jesús Vives, de 5 años, asiste al jardín infantil Mar y Cielo de la Armada, en Punta Arenas, y hace unos días se le acortó la jornada escolar: cambió de 12:30 la hora de salida a las 11 de la mañana, como horario de término de actividades, lo cual para la madre es visto como un acto de discriminación debido a la enfermedad de María Jesús: epilepsia refractaria.

Ante esta situación, Laura recurrió a la Superintendencia de Educación para que haga un seguimiento del caso, sin embargo, la mayor lucha que Laura pelea es otra. Reconoció que necesita que "la gente entienda, pero por sobre todas las cosas que no prejuzgue a su hija, por el diagnóstico con el que debe lidiar diariamente", afirmó en la Prensa Austral.

En esta enfermedad, la “Jesús”, como la llaman cariñosamente en su casa, ingiere una decena de medicamentos con efectos secundarios que se suman a su condición y sus cercanos establecen que si una persona no conoce el diagnóstico pensaría que se trata de un problema de conducta, hiperactividad, agresividad o cansancio, sin embargo, la lucha de la niña es consigo misma.

Laura Fontana recordó que en noviembre, comenzaron a tratarla con aceite de Cannabis. “Esto produjo que estuviera mucho más despierta, pero en abril estuvo desajustada y con mayores dificultades. Explicamos en el jardín que era una etapa, pero la directora pidió que nos enviaran la comunicación recortando la jornada. Fue una decisión mal tomada por un problema puntual, fuimos a Santiago, realizamos cambios en el tratamiento y la Jesús volvió a su estado basal”, sostuvo la madre según publica el mismo medio.

Según Laura, “esto es algo que está presente en muchos niños en distintos grados, por ejemplo, cuando un menor que no quiere comer puede ser por maña o porque le molesta la textura de los alimentos, puede que les molesten las etiquetas de la ropa, los sonidos muy fuertes, eso se va evaluando… Cuando era chiquitita la tocaban, ella sentía que la estaban pinchando y se defendía, pero a su manera, porque no reacciona contra el otro, no es capaz de procesar que alguien le hizo algo y que por eso lo va a odiar”, expresa.

Para esta madre, su hija María Jesús asistió dos años y medio al mismo jardín sin ningún problema, sin embargo, esta situación cambió en estos meses con la llegada de una parvularia y una nueva directora del establecimiento.

De esta manera, se interpuso una denuncia por discriminación ante la Superintendencia de Educación. “Esto no puede pasar con la Jesús ni con ningún niño porque somos mamás que estamos con las terapias, con los medicamentos, probando maneras de sacar a nuestros hijos adelante y pasa en un establecimiento educacional, con algo que parte de la ignorancia. Entiendo que quien esté a cargo debe velar por todos los niños”, finalizó.

Desde la Armada, en tanto, propietarios del jardín infantil, afirmaron que "recibimos un requerimiento de la Superintendencia de Educación con relación a una supuesta denuncia de discriminación. Este requerimiento lo contestamos y estamos esperando que se resuelva la situación. Hubo una decisión técnica, entre la directora del jardín, la educadora y la terapeuta de la menor, la que consiste en reducir en una hora de clases el horario de la niña, es decir que en vez de las doce se retire a las 11”.

“Nosotros queremos seguir avanzando con los papas de la menor, ella ya lleva más de dos años con nosotros y queremos que termine con nosotros su jardín. Es netamente una decisión técnica que se tomó entre las tres personas que mencioné anteriormente. La menor si ha hecho crisis de epilepsia, durante los años anteriores y ha sido controlada por las educadoras sin ningún tipo de problemas, aparte que la mamá de la menor nos ha dado tips de cómo tratar a la niña ante un caso. No tengo atribución alguna para decir que estamos infringiendo una ley y nosotros sólo actuamos pensando en el bien de la niña”, afirmó el comandante John Jessop de la Armada, según publica El Pingüino.